Cicatrices

      Ahora desde el banquillo
      veo a los jóvenes jugar,
      y cruzo los dos dedillos
      por si me quieren sacar,
      mas ya no soy un chiquillo
      y los veo desconfiar.
      El tiempo pasa sencillo,
      el árbitro va a pitar,
      y miro por el rabillo
      que el tiempo se va a acabar.
      Al cabo, enciendo un pitillo
      y los espero en el bar.

      Y mirando para atrás
      veo que lo más valioso
      quizás no fuera el café,
      si no que fueran los posos.

      Me quedo con los amigos
      que una buena tarde hice,
      me quedo con esa gente
      que me quisieron y quise,
      con aquellos que te aprecian
      y lo malo también dicen,
      con los que quedan arriba
      después de que yo tamice.

      Pa' disfrutar las caricias
      hay que llevar cicatrices.

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