Si algún día vieras que yo te miro y no te recuerdo, será cariño el Alzheimer que me llegó al lado izquierdo. Sería muy de desear que a ninguno nos llegara. Vaya marrón de verdad, vaya puñal sin piedad para quien bien se quedara. Prefiero caigamos los dos, no quisiera yo joderte. Y de nuevo yo de vos sentir un flechazo tan fuerte como en aquella ocasión sin apenas conocerte en que me dije :¡Gachón, eres un tipo con suerte! Espero yo que este mal encuentre pronto una cura, un remedio, un superman, un escudo, una vacuna. Pero si dentro de mucho llegase él sin demora, que sepas que yo te quiero; recuérdalo a todas horas. Y haz caso a este consejo que yo te doy hoy Señora: ¡Perdona a aquel triste viejo y recuérdame como ahora!

