El tiene ya canas blancas de la frente a la perilla, ella trabaja en la banca desde que era chiquilla. El estudió la palanca, currando en la Bodeguilla, luego, a trancas y barrancas, la presentó a la pandilla. A él un día en el trabajo le dijeron: ¡Eh, che pibe! O te remangas los bajos y te vas para el Caribe, o el trabajo al carajo y tu futuro al aljibe. Ella le dijo: ¡Presiento que es el principio del fin! El dijo:¡Nuestros cimientos los pegué con tesafilm! Hoy viven los dos contentos y guardan su emolumento dentro de un calcetín. Ella llega hasta las güitos de presiones comerciales, él abre un vino fresquito y le dice ¡No te enfades! ¿Has visto ese toquecito que tiene a notas florales? Y ahora tengo un corderito con esencia de cabrales que dentro de un momentito se te han olvidado los males. Y un día, cuando sean viejos, él de pie, en su Bodeguilla, con dos zuecos muy parejos le volverá a echar los tejos como cuando era chiquilla.

