Soneto al Patriarca (o que esperen arriba)

Hoy han visto cuatro López en Madrid
siguiendo al quinto López, El Patriarca,
que hace años le espetó aquel tirirí
a un torpe mensajero de la parca.

Pero no este un asunto baladí...
después de esas jornadas tan amargas,
pues igual que aquel Hidalgo que leí,
ahora son sus hijos fuerte adarga.


Cuentan que cuando Cupido se peina,
él custodia sus alas en un frasco
y vuelve así a su forma primigenia,

Hoy andando, y salvando los atascos,
llegarán dónde Antonio López Reina
miró un buen día a Josefa Díaz Velasco.

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