Siempre quise ser actor,
poder llevar otras vidas,
mejor en pelis de acción,
como el bueno de James Bond,
que cuando no hay solución
siempre encuentra la salida.
O en alguna de viajar:
Cinco semanas en globo,
Thelma y Louise, o Braveheart,
La Misión, Bailando con lobos.
Y en estos días en que el tiempo
te vuelve como una pelota,
en que miras contra el viento
y el viento ya ni te toca,
creo que llegó el momento
de reconocer con tiento:
Que veo que todo el aliento
que a veces a ratos me brota,
lo mata el aburrimiento
y este tedio que ya agota.
Veo que se acerca el adviento
y este futuro pasota
me tiene aquí de Bill Murray
en El día de la Marmota.
A ver si, aunque sea lento,
viene aire fresco y se nota.