Él iba de tipo duro, de director de orquesta, un tío de esos, te lo juro, que te daba cierto apuro te sacara a la palestra. Usaba unas gafas raras, no sé de dónde las trajo y deslizaba su mirada mientras te escaneaba entero de arriba a abajo. Él iba de tipo duro, dando las clases en Otto, y no cometo perjuro si hoy afirmo y aseguro que es una flor de loto. Él iba de tipo duro, de Charles Bronson sempiterno, hasta que un buen día el muro quebró frágil e inseguro cuando a este mundo, inmaduro llegó el segundo Guillermo.

