
Creo que llegó de Madrid, donde fundó Golpes Bajos, cruzó las tierras del Cid y sin chanchullos ni atajos se convirtió en adalid de una banda del carajo. Le gustan Los Enemigos (en el jergón os maldigo), liaba cigarros de yerba, el Atleti, sumo y sigo, un rato con sus amigos, las mujeres por castigo, la política de izquierda, la birra con o sin trigo y la vida con testigos… El resto es sólo una mierda. Los tiempos del Sierra Blanca, la mítica barra del Trébol, y hoy a trancas y barrancas ya no somos dos efebos: Ya se asoman la petanca los bastones y el canguelo. Y hoy te agradezco de veras aquél día que, con tu gata, me invitaste a Las Palmeras, me abriste cinco o seis latas, me diste un festín de primera. Y es que en una época ingrata … fue brisa de primavera.

