A Ernesto Grimaldi, el Moro

Se levanta no muy tarde
y se va pa´ la terraza,
el café con leche arde,
se le han empañao las gafas,

y entonces piensa mi Moro:
¡Hoy va a ser un día duro!,
le hace una foto al perro...
y ya la ha subío al muro,

se ducha, se peina y se viste,
y se pone su zarcillo,
con todo en su sitio y en ristre,
se ajusta los calzoncillos,

y el Ernesto abre el Facebook,
sin ganas, de forma adusta,
y aquella foto del perro
ya tiene 3000 Me Gusta,

hoy a su jefe le ha dicho:
¿Paco Cantos o Río Huelo?.
¡Has triunfao como los Chichos,
qué buena vejez, abuelo!

McArtney suena de fondo
entonando el Let it be,
se cuelga su Fender al hombro
mientras toca algunos rifts,

el perro, desde la puerta,
piensa con lengua lacia:
para ser un buen granuja,
primero caer en gracia,

Y aunque aún no os lo creáis,
lo que yo os cuento es cierto,
lo importante, dijo Wilde,
fue siempre llamarse Ernesto.

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