Este era un tipo risueño que siempre fue fiel a su sino, y a sus hijos, como leños, con paciencia y con empeño los juntó cerca del nido. Se levanta antes del alba, siempre camina con prisa, y luce su eterna calva con una inmensa sonrisa. Aficionado al Bel Canto y enamorao del Camino, y a ratitos, entretanto, lo verás pedaleando, o en ese Tari almorzando con su Manolo y su Tino. Es Escamillo en Carmen, Leporello en Don Giovanni y hasta el Duque en Rigoletto, y los que le quieren saben, que no se separa de Juani, ni sus hijos ni sus nietos.

