A Manuel López (o mi primer Sumiller)

Optimista sempiterno,
siempre buscando la risa,
si se fuera a los avernos,
lo haría seguro sin prisa,
y allí, entre tanto cuerno,
contando chistes alternos,
se partirían la camisa...

Mas seguro es en el cielo
dónde le abrirán la puerta
dentro de muchos años…

Una cubitera con hielo,
un vino, una copa abierta,
una paellera y su apaño.

Desde que yo era lampiño
... ya estaba allí a mi vera.
Siempre me dio su cariño,
su chiste, su risa sincera.
Y cuando mezclaba el aliño
del vinagre y la aceitera,
aunque yo solo era un niño,
a solas me hacía un guiño
y me enturbiaba la casera.

Hoy me abrí un Albariño
pa´ escribir lo que saliera:
¡En pie, mayores y niños…,
hoy no hablamos de cualquiera!

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