A Hugo, 15 años (o vino el destino a zafarme)

Mi padre apenas conocí,
tuve hermanas, mas no hermano.
No es esta cuestión baladí
... por mucho que le pedí
a todos los Reyes Magos,
pues añoro el pedigrí
de un compañero de mano.

Amigos hay más de dos;
pero eso es otra cosa:
Te pegan un achuchón,
te coges un colocón
y a otra cosa mariposa.
Los que no son del montón,
... eso si que es afición
y me aplauden la función
si yo toreo de oro y rosa.


Y un buen día nació Hugo,
cuando estaba hecho a la idea
de quedarme en el felpudo
en un invierno bien duro
con un frío que no me veas.

Y es que a veces esta vida
aunque tú no lo mereces,
a mitad de la partida
te recompensa con creces.

Amigo de sus amigos,
generoso y responsable,
te abraza como un abrigo,
práctico por castigo...
cual archivo descargable.

Y todo el cariño que un día
mi padre no pudo darme,
y mucho más todavía...
ha venido a compensarme,
y hoy lo veo con alegría
crecer y verlo pasarme:
Se me agarra al alma mía 
y Hugo es carne de mi carne.
Raro es que no me sonría,
raro es que no me desarme.

Y de aquello que pedía...
vino el destino a zafarme.


Deja un comentario