A Jorge Morales Fenoll (estoy seguro que el segundo es falso)

Tenía unas gafas colgando
que no le servían de nada,
y solo de cuando en cuando,
cuando ya iba tropezando,
algún día las limpiaba.

Tenía cara de currante,
y hablaba siempre por dos,
y pinta de quien tuvo antes
cicatrices importantes
de un tiempo que fue peor.

Hoy tiene una hija enfermera
en las Islas Afortunadas,
y una sonrisa sincera...,
seis duros en la cartera
y una oficina montada.

Hoy ya come a mesa puesta
pegadito a un espigón,
en un chiringo que hay cerca,
muy cerca del Costa del Sol,
y si una tarde de estas
tú tienes ganas de fiesta,
en una hamaca modesta
bajando la barra, a la diestra
... habita en su casa 2.

Deja un comentario