Tenía unas gafas colgando que no le servían de nada, y solo de cuando en cuando, cuando ya iba tropezando, algún día las limpiaba. Tenía cara de currante, y hablaba siempre por dos, y pinta de quien tuvo antes cicatrices importantes de un tiempo que fue peor. Hoy tiene una hija enfermera en las Islas Afortunadas, y una sonrisa sincera..., seis duros en la cartera y una oficina montada. Hoy ya come a mesa puesta pegadito a un espigón, en un chiringo que hay cerca, muy cerca del Costa del Sol, y si una tarde de estas tú tienes ganas de fiesta, en una hamaca modesta bajando la barra, a la diestra ... habita en su casa 2.

