A David Ramírez, el Cabra (ya no quedan tíos tan puros)

Tenía una mirada pura,
y en tiempos tuvo coleta,
lo lleva sin amargura,
rodeao de caraduras
de un Kotarro heavy metal

Su mujer desde los trece,
desde que eran dos chicuelos,
una madre que ve a veces,
siete amigos que le aprecien
y un padre orgulloso con creces
... en algún rincón del cielo.


Un gemelo el doble que el otro,
y un peluco del carajo
que mide los pasos que anda

Y en un garaje sin motos
guarda David su bajo,
porque él toca en dos bandas


Pero tiene sobre todo
dos hijos medio criados
y haber superado un periodo
que luchando más que Frodo
han dado un cáncer de lado.

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