Yo tenía de crío un amigo de esos que tienen su "toque", era un tío, sumo y sigo, del que yo he sido testigo amaba los coches de choque. Llegaba a mi pueblo la feria y allí acudía cada noche, para él era cosa muy seria, no se andaba con miserias, le encantaban estos coches. Las fichas que le sobraban las guardaba pal siguiente, y así los años pasaban mientras él aseguraba tener fichas suficientes, y en la cola no esperaba, ... él era el primer cliente. Pero un día hubo un año en que no hubo atracción, mi amigo con gesto huraño sufrió un gran desengaño y sus monedas tiró. (Hubo un cambio de escaños y la feria nunca volvió). Y mi amigo en su desdicha me dijo: ¡usa tus fichas en cuanto haya ocasión! pues llega un día que la espichas; la muerte es una redicha que cuando quiere se encapricha y baja si quiere el telón.

