A Esther Fernández Vílchez (la boticaria más «Amena»)

Granaína extrovertida,
habla y no puede callar,
le gusta la buena comida,
viajar sola o en estampida
y un buen vino decantar,

Juntarse a una buena mesa
con buena gente a su lado,
salir desde el Bierzo ilesa
si algún botillo deshuesa
con un buen caldo regado

Saber que sus hijos van solos
... y que dejaron el nido,
que están criados sin dolo
y que aquellos dos pipiolos
ya encontraron su Camino,

Saber que hizo todo por Carlos
para que un poeta lo trove...
Quererlo, entenderlo y cuidarlo
hasta que un día vino a llamarlo
un ángel cuando era muy joven,

Y ahora respira tranquila.
¡que sea el destino el que forje!
Ella coge su mochila
y andando los dos en fila
sigue a aquél bueno de Jorge.

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