Granaína extrovertida, habla y no puede callar, le gusta la buena comida, viajar sola o en estampida y un buen vino decantar, Juntarse a una buena mesa con buena gente a su lado, salir desde el Bierzo ilesa si algún botillo deshuesa con un buen caldo regado Saber que sus hijos van solos ... y que dejaron el nido, que están criados sin dolo y que aquellos dos pipiolos ya encontraron su Camino, Saber que hizo todo por Carlos para que un poeta lo trove... Quererlo, entenderlo y cuidarlo hasta que un día vino a llamarlo un ángel cuando era muy joven, Y ahora respira tranquila. ¡que sea el destino el que forje! Ella coge su mochila y andando los dos en fila sigue a aquél bueno de Jorge.

