A Carlos Diego Cobas (mi Celestina)

¿Qué queda de aquél chiquillo
que como un coqueto caniche
en los brazos de una abuela,

se mesaba su flequillo
cuando subía el trapiche
caminito de la escuela ?


Me presentó a mi mujer
y torció la esquina presto,
eso fue antes de ayer,
en el año ochenta y siete
que debió de ser bisiesto.


¡Qué curioso es lo del tiempo!
¡Qué rápido pasan los años!
Va más rápido que el viento,

Lo del tiempo es muy extraño.
Solo hago subir peldaños
por mucho que me lamento.

Y yo aún recuerdo esa tienda
en una calleja de Londres
comprándonos unos Nike

La vida era una prebenda,
nunca importaba el dónde
y no teníamos un penique.



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