¿Qué queda de aquél chiquillo que como un coqueto caniche en los brazos de una abuela, se mesaba su flequillo cuando subía el trapiche caminito de la escuela ? Me presentó a mi mujer y torció la esquina presto, eso fue antes de ayer, en el año ochenta y siete que debió de ser bisiesto. ¡Qué curioso es lo del tiempo! ¡Qué rápido pasan los años! Va más rápido que el viento, Lo del tiempo es muy extraño. Solo hago subir peldaños por mucho que me lamento. Y yo aún recuerdo esa tienda en una calleja de Londres comprándonos unos Nike La vida era una prebenda, nunca importaba el dónde y no teníamos un penique.

