A Antonio Martín Arroyo ( Gru, mi jerezano favorito )

Este era un Gru hinchao
un pequeño saltamontes,
un soldador jubilao,
un niño en cuerpo de hombre. 

Un delegado de ascensores
que vivía en la planta baja,
un tío con dos cojones 
dispuesto a romper la baraja.

Un tío que sigue su fila,
su honor, su meta y su rumbo,
y tiene una mochila
que se cuelga de la axila
que no cabe ni un gayumbo.

Y aunque no le gusta el vino,
es una grata compaña, 
con un arte sibilino
oriundo del Sur de España,
y tiene un arte muy fino
pa´ saber si alguien te engaña.

Este era un Gru hinchao
en la Ciudad del Caballo,
con un corazón a un lao
que le entraba de soslayo,
y su Ana a su costao
a la que entró de trasmallo
un cáncer al que han pillao
y al que han venció como un rayo.

Con gente de este calao
si ellos hablan, yo me callo.

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