Este era un vasco extraño, sonriente, noble y jovial, nadie lo vio nunca huraño, nadie lo vio nunca mal, que esperaba cada año del largo curso el final para bajar los peldaños de dos en dos al portal, decirle adiós al rebaño tras el examen final y sin embustes ni engaños pegarse un verano brutal. Willy Fog era ermitaño comparao con el chaval. Apareció una mañana en un albergue de Agés, bajó con su hermana Maika y me dijo: ¡ Kaixo, pues ! Egunon, geroarte, orona, ongietorri dije yo, puestos a hablar euskera ¡ a mi no me gana ni Dios ! Congeniamos al momento, era una pareja sana, creía que estaban casados y resulta que era su hermana Gente sencilla y buena, de esa que ya no queda, ahora que ni tu vecino te saluda en la escalera Fue aquél un desayuno en esa santa cocina, en que el tiempo se paró y Dios nos miró desde encima Al separarnos después y aunque estuviera feo, para seguir en contacto, yo le pedí su correo Aguirretxeurdangarín @arguiñanopatxikoldo; pero allí en San Sebastian Aitor me llaman todos Con Maika un verano estuvimos a punto de vernos, y con Aitor tengo una birra aunque sea en el Juicio Eterno. Si al final nos la tomamos, … las agujas lo dirán, y más tarde o más temprano conoceré a su hijo Harán.

