Tenía un cuartito pequeño decorado con esmero, ordenaba con empeño los deberes de la Seño, los cuernos de un toro isleño que compró en los mentideros, una montera sin dueño … y su traje de torero. Si Claudia no tiene sueño, él le hace de escudero. Yo estos versos le pergeño a este su amigo sincero que nunca frunce su ceño y que le hace de asidero.

