A veces por nuestra vida se cruza un alma gemela, alguien que ya en la salida se mete en tus entretelas, y a quien llevas ya cosida como la llama a la vela. Esa amiga que te entiende y a veces te escucha sin ganas; y que si el fuego no enciende te ayuda a encender la llama. Hay gente que nace molesta y el placer les es esquivo, y otras se montan su fiesta sonriendo a un objetivo.

