Andrés y Mariajo... los amigos que yo escojo para mandar al carajo mis mochilas, mis despojos, y perdernos por atajos viajando en un Dacia rojo. ... Cafelito mañanero a recaudo de un buen toldo, en un ambiente sincero al que enseguida me amoldo, y de noche un cocinero con carne sobre rescoldos. Cruzar para Portugal; pero a la parte profunda, la radio que suena mal, la calma que nos inunda, tomarte una Sagres glacial, charlar con la gente oriunda. La parrilla en un rincón, un niño con una pelota, tres bicis con poca presión, un jacuzzi con capota, dos niñas que ya no lo son y dos parejas de sotas. Una abuela en una silla vigilando una cochera, una hermana pachuchilla que ahora no viene a la acera. ¡Compra churros y lazillos, ... y agua pa´ la nevera! Y después de estos ratillos, salga el sol por Antequera.


