
Tenía la más fresca ironía
de toda la calle Arjona,
rezumaba bonhomía
y era una buena persona.
Y siguiendo a su pareja
cogió el petate y marchó,
sin rechistar y sin quejas,
en una apuesta compleja,
Guillermo la apuesta perdió.
Y así lleva de oca a oca
ya unos cuantos abriles:
jefas que están medio locas,
la nómina cuando toca,
historias pa´ que te riles
Y hoy yo me di un capricho,
…cogí y llamé al susodicho
pa´ ver cómo andaba el pendejo;
y lo mismo mata un bicho
que te borda un salmorejo.
Seguro al final de esta historia
tornan seguro las moiras
y lo sacan de esa jaula
Y roza al final la gloria,
pues Dios tiene en su memoria
las cosas que él hizo por Paula


