A Joaquín Sabina (¡Gracias, Maestro!)

Era un tipejo canalla
que siempre durmió de día,
lo tasaron por quincalla
y entre birras y cazalla
hizo la mejor poesía.

Era un cabello hirsuto
oculto bajo un bombín,
... un calavera enjuto;
hoy Úbeda rinde tributo,
y en Madrid esculpe Rodin.

Era un tugurio escondido
por donde la Cava Baja,
un Krahe que ya se ha ido,
unos versos bien zurcidos
que el corazón te lo rajan.

Era una triste Princesa
bebiendo Whisky sin soda,
que llevaba Medias Negras
cuando eran Noches de Boda.

Unos Peces de ciudad
por Calle Melancolía,
que se llama Soledad
y dice Esta boca es mía.


Era un tipo del talego
que con Panchito Varona
y Antonio García de Diego,

me dieron placer y sosiego,
me hicieron mejor persona.

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