Se sentó junto a mi vera, me dijo: ¡me llamo Ale!, y en esta vida puñetera: para todo, nadie vale, y de una forma somera tu web está aún en pañales, este asunto te supera, deja a los profesionales. Tocando siete botones y pasando de pantalla, me hizo dos o tres clones de mi bosquejo morralla, y corrigió mis patones sin ponerse una medalla. Hoy mi web vale doblones y ayer era solo quincalla. Y así sin nada de ego, y con Miriam de reojo, salí tuerto en vez de ciego, salí andando en vez de cojo. Para IMPRESIONA fue un juego ... y yo me postro de hinojos.

