A Nacho Alarcón ( el Grumete )

Me tiré meses y meses
buscando aquella esponja
que era de escamas de peces
traídos de alguna lonja,

Y yo, que ante nada me agacho,
ya dejé de buscarla por desidia.
Y la vi en la cabeza de Nacho:
¡qué fuerza de pelo, qué envidia!

Entre barras y corchetes
se pasa toa la mañana,
con su pinta de grumete
que va escuchando Nirvana,
y si te ves en un brete
los sesos se los devana
antes que tu sitio pete
y se líe una tangana.

Deberíamos tener un Nacho
todos en nuestra vida,
y si me equivoco, tacho,
me aprieto de nuevo los machos
y juego otra vez la partida.

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