… sale desde Alozaina cuando aún debe ser de noche, y hasta que el sueño no amaina no arranca nunca su coche, Conduce hacia Impresiona con la mañana aún oscura, y allí chequea y jalona como una contable fisgona cuentas, tickets y facturas, Patricia se pone sus cascos y se mete en la faena, es como un marino vasco en el centro de un chubasco cuando va a cazar ballenas, Es bueno que esté callada aquella que lleva las cuentas, peor es si hay llamaradas pues la empresa está quebrada y salen todos a tientas. Mejor que esté ensimismada con ese semblante de hada del cuento de Cenicienta.

