Se llama igual que mi hija, y entonces no soy imparcial. Es en sonrisas prolija, es alta, morena y canija y suele sentarse al final. A mí me recuerda el semblante del pollito Calimero, unos dibujos de antes, un tipo de buen talante; su risa llegaba antes, sus ojos veías lo primero. Claudia tiene voz melosa a la que le ajusta el nivel. Escribe sus posts en prosa, ... y si no va bien la cosa diseña su vida en rosa con algún tono pastel. Qué profesión más dichosa poder elegir el pincel.

