Entre lentes y patillas va pasando la jornada, tiene en casa una chiquilla que deja la bola dada, y un buen maitre en zapatillas que no se preocupa por nada: ¡Qué envidia más grande, quilla dormir bien de madrugada! Cuatro hermanos dando vueltas, cuidando a su madre con celo, y un padre que abrió otra tienda en algún lugar del cielo. Entre patillas y lentes va pasando la jornada, y cuando me sienta enfrente y me ausculta la mirada me engaña al cambiar las lentes, me dice de forma paciente ¡Estás estupendamente!, un poco la vista cansada.

