
Allí por la Calle Espinel Antonio jugaba de crío y lo pasaba de muerte, como hacían los niños antes. Al igual que D. Miguel, vivió al libre albedrío pero nunca tuvo suerte: en eso fue otro Cervantes. Ciento trece ha que nació. Hoy pedí por Amazon que a él le hagan llegar, y lo hagan con destreza en algún rincón del cielo, ... su tabaco de liar y dos quintos de cerveza con las marcas aún del hielo. Mi abuela está en la cocina, hoy consiguió una gallina y en el alba hizo fideos. Con un poco de Jerez hará un buen consomé para chuparse los deos; con Sole y con María Inés. Mi abuelo las ve desde el fondo y sabe que algo ha cambiado ¡Papá puse a Marcos Redondo, el de Kraus está rayado! A eso de las cuatro las tres cierran la puerta. Mi abuelo se ha echado un rato y ronca allí a boca abierta. Luego va al cuarto de baño, ... allí coge su cepillo y sus cabellos se peina sonriendo ante el espejo. Señor a la par que sencillo, D. Antonio López Reina, un abrazo desde lejos.

