
Dos manos sobre un teclado, una niña concentrada, un pelo liso y peinado, un objetivo marcado y una atenta mirada, Diez dedos sobre un teclado y la vida por delante, el futuro al otro lado, un tablero con dos dados tú sola, sin contrincante, Una niña y un teclado, una madre y sus piropos, un momento congelado en este mundo agitado que es allegro ma non troppo. Y allí donde Nunca Jamás, Garfio repliega sus velas, y deja con Peter Pan allá donde el Arenal a la buena de Mariela.

