A Salvador Morero Cuéllar, IN MEMORIAM (o la mirada del Ángel)

Con la frente despejada,
y una mirada bien noble,
se reía con su mirada …
como aquél que no hace nada
sin saber que te da el doble,

Siempre lo vi caminando
ya hiciese buen tiempo o malo,
entre Juanar sonriendo,
y hacia Sierra Blanca yendo
con su hablar y con su palo,

Ya no quedan en España 
hidalgos de esa ralea,
un tipo que, sin patrañas,
se enamoró de una maña
y la trajo a tierra extraña
cogiendo sitio en platea:
allí donde el sol se baña,
y allí donde las montañas
duermen con la marea,

Salvador nació en el Ángel,
por donde La Concepción,
dejad que esta historia zanje
ahora que tengo ocasión:

Llevando ese gentilicio
lo llamó allí desde el cielo
aquél que los hilos teje,

y hoy les presta sus servicios
con su chanza y su desvelo
… de jefe de los conserjes,

En cuanto halla un resquicio,
se atusa sus cuatro pelos
y va a andar donde le dejen.

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