A Marina Jiménez, cuarenta y once.

Se oculta tras su aureola
de eterna jefa de todo,
y a todas horas controla
que el viento va bien y rola,
que todos dan pie con bola
y sigue el anillo con Frodo,

... y a solas, bajo cobijo,
la ves por una rendija:
y todo le importa un pijo,
salvo las amigas que hizo
y el futuro de sus hijas,

Hoy sopla cincuenta y uno
cansada de estar al quite;
en este momento oportuno,
si hay fumata o sale humo,
ya no le importa un ardite,

Ella reza y hace ayuno...
¡que Patricia vuelva al mundo
y conteste a sus "Remite"!

Deja un comentario