A Jose, del bar La Morenita de Marbella (por cortesía de Juan Luis Camarero)

Si vas bajando el Trapiche
y llegas a Independencia,
conozco un sitio fetiche
donde comer con decencia,

Regenta el bar un currante
con pinta de Sancho Panza,
que aunque no va de elegante
tiene un muy noble semblante
… y cocina con maestranza,

Jose es un tipo serio,
siempre preso en los fogones,
disfruta su cautiverio
y enseña su magisterio
entre tapas y raciones,
y antes del cementerio
tienes que ir por cojones,

Dentro tiene un par de mesas,
no habrá más de cinco fuera,
gambas, ortiguillas, presa,
de pescado una remesa,
conchas finas siempre ilesas
y Victoria en la nevera…

Y en un santuario propio
colgando en un lado del bar,
ha hecho Jose un acopio
y se ha hecho su propio altar,

Un pañuelo de aquél Cuevas
que un día fue concejal,
un sombrero del que era
“el penalti”, su papá,
un guante que se pusiera
su Raúl, que ya no está,
y un buen bastón de madera
del que le metió de veras
por la sangre y por las venas
las ganas de cocinar:
don Juan Camarero, bandera
del arte que es enseñar,

Y su Noelia a su vera,
por si otra vida entera
le tuviera que entregar.

Si vas bajando el Trapiche
y llegas a Independencia,
gira antes que la espiches
y esto es una sugerencia.

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