El inframundo, (homenaje a los que no tienen).

Él pedía con una mano
y la ponía como un cuenco,
con un pudor sobrehumano,
y en la puerta, ya temprano,
pedía que un samaritano
le echara dinero suelto,
y sonreía siempre ufano,
por no morirse de muerto,

Llegaba al albergue tarde
... y llenaba su tazón
con un caldo que no arde,
sin un ángel que le guarde,
y buscaba alguna parte
donde poner su colchón,

Qué duro no tener suerte
... y no tener siete vidas,
y saber que hasta la muerte
solo le queda ser fuerte
y saber que no hay salida,
que el dolor no va a dolerte,
y no hay tierra prometida,

Y hoy lloró al despertar
cuando limpiaba su lata,
y se puso a recordar
cuando solo era un chaval
y saludaba a Gaspar
al pasar la cabalgata,

Y pide volver a empezar
... y le dejen anotar
al margen su fe de erratas.

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