
Seguro que no lo hizo bien, que algo dejó en el camino, que un día montó un todo a cien ... cuando ella dijo ven, ¡aquí se acaba el camino! Y ahora anda sin trabajo, frisando ya más de cincuenta, y un día, de pronto y de cuajo, te quedas sin la parienta y sin tus dos renacuajos, Te metes tu madre en casa que ya ha perdío la cabeza, y aquella que fuera tu asa, la ves que está hecha una pasa y tú ya no tienes ni fuerza, Una cama en el salón, una tele de catorce, en el pasillo un colchón, al fondo un vaso con ron y una abuela dando voces, Y es fácil tomar pelotazos y sentarse en una mesa, difícil coger los pedazos de tu madre hecha retazos mientras sus pelos se mesa, Por eso no aspiro a la vida que tiene Gabriel Velasco; pero aunque no me lo pida ... ante esa vida jodida como Sabina, hago un pacto.

