A veces miro al frente y no veo nada, la gente que camina como loca, la peña que va toda ensimismada, la rutina que se ríe a carcajadas, el tedio que amilana y que te enroca. Y entonces doy las gracias porque hoy de nuevo en mi cabeza hubo fumata, los versos que pergeño te los doy, llevo una pluma siempre a donde voy, disculpas por si hubiera alguna errata. Y en estos tiempos locos que vivimos, si conseguí salvarme de la quema, yo fui buscando cómodo y con tino, los versos que me salen al camino, sin un bosquejo previo ni un esquema, tratando de ir hilando siempre fino, y dar por concluido otro poema.

