Al Will Hunting de el Puerto

Era un Will Hunting de el Puerto,
era una buena persona,
en datos era un experto,
pídele un número cierto,
no te enfades si no razona.

Robin Williams ya no está,
no hay pizarra en el pasillo,
una silla para andar,
pañales para acostar
y su risa de chiquillo.
De noche le da por pensar,
(mientras cuenta corderillos)
por qué no puede jugar
aunque sea de tapadillo:
confianza y a esperar,
un día lo van a sacar...
y dejará el puto banquillo.

Tan seguro como hay mar,
tan justo y hasta tan sencillo.






Deja un comentario