Hoy, al acabar la jornada, limpié de mails la bandeja, hice una criba en Entrada y al levantar la mirada vi aquella pelota vieja. Debe de haberse caído hoy de la estantería, ha salido del olvido pa´ recordarme que el nido de pronto se nos vacía. La miro y veo a mi hijo cuando me decía ¿bajamos? ... y yo repetía fijo: ¡termino una cosa y jugamos! Pero yo nunca bajé y hace poco se marchó, se hizo mayor y se fue, dejó su pelota y cerró. Y yo hoy daría media vida por coger esa pelota y antes que me lo pida, con apariencia fingida, atarme a su vera las botas, y lamerme las heridas a ver si él no lo nota. (La ocasión está perdida, las opciones son remotas)

