
David habla más bien poco, siempre mide las palabras, si hay vino blanco, me enroco, pues me vuelve a veces loco, y no sé si es que me equivoco o sí quiere que lo abra. Hoy es de nuevo su día y seguro que abre un tinto, mientras mira con un guiño. ... aunque yo te apostaría a que este cachondo sucinto hace caso a sus instintos y al final abre albariño.

