Sobre la mesa un tequila, y los restos de unos nachos, mientras Elisa, tranquila, la vida en cuadernos deshila y nos la ofrece por cachos. De vez en cuando me asusta y, aunque yo no lo merezco, me suele dejar un "Me Gusta" desde su pluma vetusta, que yo desde aquí agradezco. Y así siempre hay alguien que escribe en uno u otro hemisferio, relatos que el tedio derriben, antes de que el sueño arribe, ... o unos versos, nada serio.

