
Hoy llegó el postrero día en que se siente en su mesa; no es pena, no es alegría, es un sentirse vacía ... lo que esta mañana le pesa. Tecleará la última letra, cerrará el ordenador, despejará hacia la izquierda lo que no valió una mierda, y antes que todo se pierda, ... preservará lo mejor. Despide a amigos y amigas y por fin la puerta enfila, serena, ¡nobleza obliga!, ya nada importa una higa, ya respira más tranquila. Hoy llegó el postrero día depende de a qué te refieras, la gente que tú ya tenías y hacer lo que al fin querías te están esperando ahí fuera. (Gracias por tu cercanía, y por tu charla sincera)

