En algún tugurio vasco, en una calle siniestra, dos sabios hicieron un pacto que yo les resumo en el acto, si a ustedes no les molesta, Nació una niña tan noble, era un ser tan altruista, que sellaron en un sobre que romperían el molde para así borrar las pistas, Y le dieron un semblante de tipa dura del norte, de esas que tienes delante y sientes que más bien antes te va a dar seguro un corte, Y ella disfruta a sus anchas cuidando de hijos y abuelos, y todos quieren a Arantxa, que es como una avalancha de cariño y de desvelo: Un Quijote de la Mancha en un rojo Seat Toledo, En algún tugurio vasco, un patinete en la puerta, al fondo beben dos sabios y una rubia con coleta, el cenicero hecho un asco, un tablero de Damasco, mil diamantes en un frasco, … y aquí se despide el poeta.

