A Arantxa Hernández Mendizábal ( o entre volutas de humo )

En algún tugurio vasco,
en una calle siniestra,
dos sabios hicieron un pacto
que yo les resumo en el acto,
si a ustedes no les molesta,

Nació una niña tan noble,
era un ser tan altruista,
que sellaron en un sobre
que romperían el molde
para así borrar las pistas,

Y le dieron un semblante
de tipa dura del norte,
de esas que tienes delante
y sientes que más bien antes
te va a dar seguro un corte,

Y ella disfruta a sus anchas
cuidando de hijos y abuelos,
y todos quieren a Arantxa,
que es como una avalancha
de cariño y de desvelo:
Un Quijote de la Mancha
en un rojo Seat Toledo,

En algún tugurio vasco,
un patinete en la puerta,
al fondo beben dos sabios
y una rubia con coleta,
el cenicero hecho un asco,
un tablero de Damasco,
mil diamantes en un frasco,
… y aquí se despide el poeta.

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