Detrás de todo gran hombre que anda siempre con bulla hay siempre una gran señora. Y cuando el sol ya se esconde, allí en una esquina de Puya, (y aunque yo vaya a deshoras), en la mesa está mi nombre, y como monje con casulla me dan de comer sin demora. Obviando a León Benavente y su extraña psicodelia, ella crea muy buen ambiente: Como un diletante paciente aficionao a la filatelia... Y pudiendo estar renuente a aguantar a esta Babelia: Anfitriona harto decente, cansada de tanto diente es nuestra amiga Noelia.

