A Noelia García Sánchez

Detrás de todo gran hombre 
que anda siempre con bulla 
hay siempre una gran señora.

Y cuando el sol ya se esconde, 
allí en una esquina de Puya,
(y aunque yo vaya a deshoras),
en la mesa está mi nombre,
y como monje con casulla
me dan de comer sin demora.

Obviando a León Benavente 
y su extraña psicodelia,
ella crea muy buen ambiente: 
Como un diletante paciente 
aficionao a la filatelia...

Y pudiendo estar renuente 
a aguantar a esta Babelia: 
Anfitriona harto decente, 
cansada de tanto diente 
es nuestra amiga Noelia.

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