
Iván es un crack de la vida, que ya en la misma salida trajo un chasis numerado, va en su silla a todos lados, y es un conductor suicida con la dirección asistida que su padre le ha montado. Es un hacha en la consola, un genio en los videojuegos, son dos cosas que le molan, nació con esa aureola que solo tienen los buenos, y dicen que surca las olas cuando el viento en puerto rola y Aurelio se pone el neopreno. Tiene un padre duro y tierno que será su amigo eterno y va a todos lados consigo, y en quince días alternos lo acompaña hasta el Materno donde Iván ya es un amigo, ... y un aparato moderno que le ayuda mientras duermo: Iván es todo un portento de talentos, sumo y sigo... y en un corazón isotermo un buen alma por castigo.

