Pasea su pelo cano por doquiera que va, y creó un ambiente sano con un estilo soriano en cinco hermanas y hermanos de la mano de su Juan. Nunca le dio miedo nada, aprendió a montar en coche, y como una sirena varada consiguió pegar brazadas haciendo todo un derroche. Fue tesorera de ahorros, consiguió comprar su piso, trabajando a cascoporro, guardó el dinero en los forros, e hizo de fideicomiso. Hoy hecha de menos a aquél que le leía la mirada, y la entendía tan bien que solo mirarla, al bies, ya sabía lo que pensaba. Hoy creo le compraron pastel y que las velas soplaba.

