Yo me creía un tipo guay porque era del montón, y si miras lo que hay, tal como está el tangai, hay gente que vale un mojón. Pero ayer fui al hospital que es donde no hay que ir, mi mujer estaba mal y no quería verla sufrir. Y en la camilla de al lado había un hombre forzudo, ... con el pelo rasurado siempre a su madre pegado, mientras él se hacía menudo. Él la decía : ¿mamita, la giro del otro lado?, ¿quiere que le eche cremita en los labios agrietados?, no sufra, esté tranquilita, ¿la vuelvo de este costado?, era una escena contrita que me tuvo ensimismado. Escuchándolo me dijo que era un cáncer galopante, y que nunca como hijo podría ser él tan prolijo como con él fue su madre. Y hoy ya sé que Supermán no se cambia en la cabina, ni en un cómodo diván, lo vi ayer con todo su afán luchando tras una cortina, sin capa, sin diazepam, sin nolotil, sin morfina.

