El consejo (de Víctor Morillas Sánchez)

Un día me encontré un sabio
sin pluma ni pergamino,
sin brújula ni astrolabio,
andaba en los extrarradios
al terminar yo el Camino.

Y él me enseñó el secreto
que ha ido pasando de mano,
breve, sencillo y escueto,
fácil, sin vericuetos,
la base del ser humano,
y que yo ahora te espeto
pa´que no vivas en vano:

La persona que al fin gana,
no es siempre la más apta,
ni la que ve una ventana,
ni la que antes lo capta,

¡prospera en la raza humana
aquél que mejor se adapta!





















y sin desmanes ni agravios

Deja un comentario