Al Costa del Voley (o el placer de enseñar)

Cuando empiezan en el club,
son jóvenes e inexpertos
con la magia aún en los dedos,

Moldeamos su actitud,
y lo que siempre fue cierto
termina saliendo, sin miedo,

Y esa es nuestra virtud,
que se acuerden del maestro,
y observar con gratitud,
ya sean líbero u opuesto,
un colocador dispuesto
o un central en la altitud,

... que al final la juventud
fue grabando nuestros gestos.

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