
Cuando empiezan en el club, son jóvenes e inexpertos con la magia aún en los dedos, Moldeamos su actitud, y lo que siempre fue cierto termina saliendo, sin miedo, Y esa es nuestra virtud, que se acuerden del maestro, y observar con gratitud, ya sean líbero u opuesto, un colocador dispuesto o un central en la altitud, ... que al final la juventud fue grabando nuestros gestos.

