Lo que se dice amigos

Hace tiempo que camino
y veo gente junto a mí,
hay veces que veo molinos,
otras yo mismo me animo;
pero siempre hay gente ahí.

Pero hace ya algún tiempo
me dio por pararme un rato,
tenía una piedra bien dentro
y en lugar de andar sufriendo
paré a quitarme el zapato.

Y hasta entonces no advertí,
que la gente prosiguió,
solo andaban junto a mí
porque iban donde yo.

Y al girarme y dar la vuelta
vi unas personas conmigo,
con una sonrisa abierta
y con una amistad cierta,
que siguen si yo prosigo.

No suman siquiera diez;
pero siempre me acompañan,
y comprendí con fluidez
que es una absurda idiotez,
y quien lo crea se engaña,
que cerca de la vejez
no hay quienes se la apañan
para irse con rapidez
si se ha acabado el champaña.









Deja un comentario