
Dos abuelos en un banco recordando sus batallas, ocupando los dos flancos, el uno charlando franco, el otro que escucha y calla. La historia de esta España se pierde en el sumidero, ahí dentro, entre dos pestañas, se quedarán las hazañas de estos grandes caballeros, que vivían con la cucaña de una posguerra extraña y la escalaron con huevos. Y a ese abuelo con legañas, solo otros le acompañan..., más triste que el Hombre Araña en un descampao de albero.

